Sensor del cigüeñal - síntomas, diagnóstico y precio

Eduardo Irizarry .

3 de mayo de 2026

Onda del sensor ckp en un osciloscopio PicoScope. Muestra una señal de alta frecuencia superpuesta a una señal de pulso, indicando el funcionamiento del motor.

El sensor CKP gobierna una parte pequeña, pero crítica, de la gestión del motor: mide la posición y la velocidad del cigüeñal para que la centralita decida cuándo inyectar y cuándo encender. Cuando empieza a fallar, el coche puede arrancar mal, dar tirones, calarse o dejar códigos de avería que apuntan al encendido y a la sincronización. En este artículo explico cómo funciona, qué síntomas deja, cómo diagnosticarlo sin cambiar piezas a ciegas y cuánto suele costar la reparación en España.

Lo esencial para entender el sensor del cigüeñal sin cambiar piezas a ciegas

  • Lee la posición y la velocidad del cigüeñal mediante una rueda fónica o reluctora.
  • Si falla, el motor puede no arrancar, calarse, perder respuesta o encender el testigo de avería.
  • No siempre está roto el captador: también fallan el cableado, el conector, la holgura o la rueda de referencia.
  • Los dos diseños más comunes son Hall e inductivo, y no se diagnostican igual.
  • En España, la pieza suele moverse entre 10 y 42 euros en recambio online; con mano de obra, el total sube según acceso y modelo.

Qué hace realmente y por qué el motor depende de él

Yo suelo explicar este componente como el reloj del motor. La centralita necesita saber dónde está el cigüeñal en cada instante para calcular el momento exacto de la inyección y del encendido; sin esa referencia, la combustión pierde sincronía y el motor empieza a comportarse de forma errática.

El sensor no “mide” solo velocidad: también ayuda a identificar la posición angular del cigüeñal respecto a una rueda fónica, que es el anillo dentado que lee el captador. En muchos motores, esa rueda tiene un diente ausente o una marca de referencia; ese hueco sirve para que la electrónica sepa dónde está el punto de partida. Cuando la lectura es limpia, el arranque es rápido y el ralentí estable. Cuando la señal se degrada, el coche puede seguir andando un tiempo, pero ya va con una base de cálculo peor.

En la práctica, esto afecta a algo más que a arrancar. Una lectura incorrecta altera el avance, la entrega de combustible y la detección de fallos de encendido. Por eso, cuando veo síntomas mezclados, no me limito al captador: también miro sincronización, mazo de cables y estado mecánico del entorno. Y ese orden me ahorra muchos reemplazos innecesarios.

Qué tipo de sensor lleva tu coche y por qué importa

No todos los sensores de cigüeñal se comportan igual. En taller me interesa saber primero si el sistema es Hall o inductivo, porque la estrategia de diagnosis cambia bastante.

Tipo Cómo trabaja Qué suele implicar en taller
Hall Necesita alimentación y entrega una señal digital. Suele ser más estable a bajas revoluciones y en diseños modernos. Si falta tensión, masa o referencia, un simple ohmímetro no resuelve el problema. Hay que comprobar alimentación, masa y señal.
Inductivo Genera su propia señal por inducción al pasar los dientes de la rueda fónica frente al sensor. Es más agradecido para una comprobación básica, pero depende mucho de la holgura, la velocidad de giro y el estado del cableado.

La diferencia no es académica. Si el motor lleva un sensor inductivo y el captador queda demasiado separado de la rueda, la señal cae enseguida. Si es Hall, el fallo puede esconderse en la alimentación o en un pin sulfatado, aunque el propio sensor esté bien. Yo siempre digo lo mismo: antes de condenar la pieza, hay que entender el tipo de señal.

También conviene recordar que el entorno del sensor es duro. Está muy cerca del bloque, recibe calor, vibración y, en algunos motores, suciedad metálica o aceite. Un sensor correcto puede durar mucho, pero un soporte doblado o una holgura mal ajustada lo descoloca en minutos. Y ahí empieza el diagnóstico serio.

Los síntomas que más se repiten cuando empieza a fallar

El fallo rara vez aparece como una avería “limpia”. Lo normal es que el coche mezcle varios síntomas y confunda al conductor. Yo me fijaría en estos:

  • Arranque difícil o inexistente. El motor gira con el motor de arranque, pero no termina de encender porque la centralita no recibe una referencia fiable.
  • Calados intermitentes. El coche puede apagarse en ralentí o al frenar, sobre todo si la señal se corta por temperatura o vibración.
  • Ralentí inestable y tirones. La respuesta se vuelve irregular, especialmente al salir desde parado o al acelerar suave.
  • Pérdida de potencia. La gestión electrónica corrige mal la inyección y el encendido, y el motor se siente perezoso.
  • Testigo de avería y códigos como P0335. A menudo aparece un código de circuito del cigüeñal, aunque a veces se mezclan códigos de sincronización o fallos de encendido.
  • Consumo peor de lo normal. No siempre es el primer síntoma, pero sí uno bastante frecuente cuando la señal llega “sucia”.

El detalle importante es que estos síntomas también pueden aparecer por bobinas, bujías, inyectores o un cableado dañado. Por eso no me gusta tratar el sensor como culpable automático. Lo que sí me hace sospechar es la combinación de arranque raro, calado y código de sincronización. Cuando coinciden, el captador entra en la lista corta.

Sensor ckp negro con conector dorado, esencial para el funcionamiento del motor.

Cómo lo diagnostico sin cambiar piezas a ciegas

Mi orden de trabajo es muy simple: primero datos, luego inspección, y solo al final sustitución. Ese orden evita gastar dinero en una pieza que puede estar recibiendo una señal incorrecta por culpa del mazo, del soporte o de la rueda fónica.

  1. Leo los códigos con un escáner OBD-II. Si aparece P0335 o un código relacionado con sincronización, ya tengo una pista, pero no una sentencia.
  2. Miro el régimen de giro durante el arranque. Si el escáner no registra vueltas al dar al motor de arranque, el sistema no está “viendo” el cigüeñal como debería.
  3. Reviso conector y cableado. Busco pines abiertos, sulfatación, aceite dentro del enchufe, cables partidos o rozados por vibración.
  4. Compruebo la holgura y la posición del sensor. Un soporte flojo o un sensor mal asentado puede dejar la señal fuera de rango.
  5. Inspecciono la rueda fónica. Si faltan dientes, hay suciedad metálica o la referencia está dañada, el sensor puede estar bien y aun así fallar la lectura.
  6. Uso osciloscopio si hace falta. Es la forma más clara de ver si la señal se cae en caliente, si tiene ruido o si hay cortes intermitentes.

Con sensores inductivos, un multímetro puede servir como primera comprobación, pero no como veredicto final. Con un Hall, todavía menos: ahí hace falta revisar alimentación, masa y señal, porque medir resistencia “a pelo” puede llevar a conclusiones falsas. Si el coche falla solo en caliente, yo no cierro el diagnóstico sin probar el circuito tras un periodo de temperatura. Ese detalle cambia muchas reparaciones.

Qué suele romperlo de verdad

La pieza en sí no suele fallar por capricho. Casi siempre hay una causa alrededor, y esa es la parte que merece la pena revisar con calma si no quieres repetir la avería a los pocos meses.

  • Calor continuo del motor. La proximidad al bloque y a la caja de cambios castiga la electrónica con ciclos térmicos muy duros.
  • Vibración y soporte defectuoso. Un sensor que se mueve o queda mal fijado pierde la geometría correcta respecto a la rueda fónica.
  • Suciedad metálica. En algunos motores, las limaduras se acumulan en la punta del sensor y alteran la lectura.
  • Conector o cableado deteriorados. Es una causa muy común y, a menudo, más barata de resolver que el propio sensor.
  • Rueda fónica dañada. Si el problema está en el anillo de referencia, cambiar solo el captador no arregla nada.
  • Montaje incorrecto tras otra reparación. Un cambio de distribución, embrague o caja mal rematado puede dejar el captador desalineado o con el mazo pellizcado.

Yo soy muy prudente con una afirmación típica: “es el sensor y ya está”. A veces sí, pero muchas otras el sensor solo está contando el problema que tiene delante. Si hay aceite en el conector, soporte roto o limaduras en la punta, la reparación real empieza ahí. De lo contrario, el coche te devuelve la misma avería y el mismo coste.

Cuánto cuesta cambiarlo en España y cuándo compensa

En recambio online español he visto la pieza moverse desde unos 10 euros en referencias económicas hasta unos 40 y pico en marcas conocidas y versiones más específicas; en algunas referencias concretas el precio puede subir bastante más. A la hora de presupuestar, yo no me quedaría solo con la pieza, porque la mano de obra y el acceso cambian mucho según el motor.

Concepto Rango orientativo Comentario
Pieza económica 10 a 25 € Sirve para presupuestos ajustados, pero yo prefiero comprobar bien la referencia y el fabricante.
Pieza de marca reconocida 20 a 42 € Es el rango que más se repite en recambio online para un uso normal.
Referencia específica o equivalente OE 80 a 95 € o más Aparece en motores concretos y no siempre compensa si hay alternativas fiables.
Mano de obra 25 a 50 € por hora + IVA En un coche accesible puede llevar alrededor de 1 a 2 horas; si va escondido, el coste sube.

Con esa foto, un cambio sencillo suele quedar en una franja aproximada de 40 a 150 euros, según motor, acceso y calidad de la pieza. Si el sensor está detrás de la distribución, sobre la caja o en una zona con mucho desmontaje, la factura puede subir con facilidad. Por eso me parece sensato pedir siempre presupuesto con la referencia exacta del vehículo, no solo “el sensor del cigüeñal”.

Y aquí entra una decisión práctica: si el coche ya tiene varios años y el fallo es intermitente, yo valoro mucho más la calidad del repuesto y la revisión del entorno que ahorrar unos pocos euros en la pieza. Sale más barato una vez bien hecho que dos veces mal.

Sensor CKP y sensor del árbol de levas no hacen lo mismo

Este es uno de los errores que más confusión genera. El captador del cigüeñal y el del árbol de levas trabajan juntos, pero no dan la misma información. Uno dice qué velocidad y posición tiene el cigüeñal; el otro ayuda a saber en qué fase está cada cilindro.

Sensor Qué mide Qué pasa cuando falla Por qué se confunden
Cigüeñal Velocidad y posición del giro del motor Arranque imposible, calados, RPM erráticas, fallo de sincronización Ambos pueden dar tirones y testigo motor
Árbol de levas Fase de distribución y sincronía de válvulas Arranque más largo, mala transición, fallos de mezcla o sincronización La centralita suele mezclar sus datos para decidir inyección y encendido

Si falla el de cigüeñal, el motor suele quedar más “ciego” de golpe. Si falla el de árbol de levas, a menudo arranca peor o va irregular, pero no siempre se para de inmediato. Yo no los mezclo nunca en el diagnóstico, porque cada uno deja una huella distinta en el escáner y en el comportamiento del coche.

La comprobación final que yo haría antes de comprar uno nuevo

Antes de pedir el repuesto, yo cierro esta lista rápida:

  • Reviso el conector por dentro y por fuera.
  • Busco aceite, limaduras o barro en la punta del sensor.
  • Compruebo que el soporte no esté doblado ni flojo.
  • Miro si la rueda fónica está dañada o desalineada.
  • Verifico en diagnosis si la señal desaparece solo en caliente.

Si después de eso todo apunta al captador, sí lo cambio con tranquilidad. Si no, sigo el cableado y la parte mecánica cercana, porque ahí es donde se esconden muchos falsos culpables. Esa es la diferencia entre reparar con criterio y sustituir piezas por intuición.

Preguntas frecuentes

El Hall necesita alimentación y entrega una señal digital, así que hay que comprobar tensión, masa y señal. El inductivo genera su propia señal por inducción al pasar los dientes de la rueda fónica, y suele depender más de la holgura, la velocidad de giro y el estado del cableado.
Lo más típico es arranque difícil o imposible, calados intermitentes, ralentí inestable, tirones, pérdida de potencia y testigo de avería. También puede aparecer un código como P0335, aunque esos síntomas no siempre significan que el sensor sea el único culpable.
Primero se leen los códigos con un escáner OBD-II y se mira si hay régimen de giro durante el arranque. Después se revisan conector, cableado, holgura, posición del sensor y estado de la rueda fónica. Si hace falta, el osciloscopio permite ver cortes, ruido o fallos en caliente.
La pieza suele moverse entre 10 y 42 euros en recambio online, aunque algunas referencias específicas pueden costar bastante más. Con mano de obra, un cambio sencillo puede quedar en torno a 40 a 150 euros, según el acceso al sensor, el modelo y la calidad del repuesto.
Muchas veces el problema real está alrededor: cableado dañado, pines sulfatados, conector con aceite, soporte flojo, limaduras en la punta o una rueda fónica deteriorada. También puede haber quedado mal montado tras otra reparación, como distribución, embrague o caja.
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Autor Eduardo Irizarry
Eduardo Irizarry
Mi nombre es Eduardo Irizarry y cuento con 6 años de experiencia en el campo de la mecánica, electrónica y mantenimiento automotriz. Desde muy joven, me fascinó el funcionamiento de los vehículos y cómo la tecnología ha transformado nuestra forma de transportarnos. A través de mis escritos, busco desmitificar conceptos complejos y ayudar a los lectores a entender mejor los aspectos técnicos que rodean a los automóviles eléctricos y convencionales. Me especializo en ofrecer información clara y actualizada sobre el mantenimiento y reparación de vehículos, siempre con un enfoque en la precisión y la utilidad. Me dedico a investigar y comparar fuentes para asegurarme de que lo que comparto sea relevante y comprensible. Mi objetivo es que cada lector se sienta empoderado para tomar decisiones informadas sobre sus vehículos, ya sea en el taller o al momento de elegir un nuevo automóvil.
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